Monitorización del tratamiento con fármacos biológicos
Las terapias con este tipo de fármacos han supuesto una gran alternativa en el tratamiento de enfermedades inflamatorias crónicas, como la artritis reumatoide o la enfermedad inflamatoria intestinal (enfermedad de Chron y colitis ulcerosa). Sin embargo, algunos pacientes no responden satisfactoriamente o muestran una falta de eficacia tras tratamientos prolongados. Esta falta de respuesta se atribuye a la inmunogenicidad del fármaco, es decir, el paciente crea anticuerpos contra el fármaco que neutralizan su efecto y pueden provocar efectos adversos.
La administración de fármacos biológicos debe ir siempre acompañada de un estrecho control de la respuesta del paciente a la terapia, para valorar su eficacia y si fuera necesario modificar la pauta.
En la actualidad la respuesta al tratamiento en patologías autoinmunes e inflamatorias se realiza en base a variables clínicas que reflejan aspectos relacionados con el proceso de la enfermedad. En muchos casos los tratamientos actuales hacen un uso ciego y no personalizado de fármacos muy costosos. Los tratamientos pueden ser optimizados, aumentando los beneficios clínicos para el paciente y evitando un uso inútil de fármacos. Por lo tanto, es muy aconsejable incrementar la consistencia y uniformidad de los métodos de evaluación de respuesta para mejorar la validez del sistema predictivo y que se contribuya a una mejora de la eficacia y a una mejor gestión del gasto sanitario en este tipo de fármacos. Para ello, está ampliamente aceptado que es imprescindible la inclusión de variables biológicas como la biodisponibilidad e inmunogenicidad de los medicamentos.